El texto de Alexandra Kohan
En su texto «Sorpresa», Alexandra Kohan plantea algo que parece bastante cotidiano, pero que en realidad dice mucho de cómo vivimos actualmente: queremos saber todo antes de que suceda. Buscamos explicaciones, respuestas y certezas porque sentimos que, si conocemos lo que viene, podemos estar preparados. Sin embargo, creo que ahí aparece una contradicción: si intentamos saber absolutamente todo, también eliminamos la posibilidad de sorprendernos.
Esto me hace pensar mucho en La Vida Era Más Corta, el último álbum de Milo J. El propio nombre del disco parece funcionar como una especie de recordatorio de que el tiempo no es infinito y que, mientras intentamos controlar cada cosa que nos pasa, la vida sigue avanzando. El álbum está compuesto por quince canciones y mezcla recuerdos, emociones, vínculos y distintas formas de mirar el pasado y el presente.
La perspectiva del álbum de Milo J
En “Bajo de la Piel”, por ejemplo, aparece la idea de las marcas que deja el tiempo. Esto se puede relacionar con la reflexión de Kohan porque no todo lo que nos sucede puede ser previsto. Hay experiencias que recién entendemos después de atravesarlas, cuando ya dejaron alguna marca en nosotros. Querer tener todo explicado antes de vivirlo puede hacer que nos perdamos justamente esa parte de la experiencia.
Pero tampoco creo que la solución sea vivir completamente desprevenidos. No podemos andar con los ojos cerrados esperando que cada cosa que nos pase sea una sorpresa. Hay momentos en los que está bien detenerse, mirar alrededor y pensar qué puede suceder. Anticiparse no siempre significa querer controlarlo todo; a veces significa cuidarse. El problema aparece cuando esa necesidad de estar preparados termina ocupando todo el espacio y no deja lugar para lo inesperado.
Esto también puede relacionarse con “Cuando el Agua Hirviendo”, porque el álbum constantemente vuelve sobre emociones y situaciones que no son fáciles de controlar. La vida no funciona como algo que podemos analizar antes de vivirlo: a veces tenemos que atravesar ciertas experiencias para entenderlas.
Y después está algo que me parece todavía más interesante del texto de Kohan: la sorpresa también puede salvarnos de la rutina. Las flores que recibe la protagonista aparecen como algo inesperado que interrumpe una situación cotidiana. No necesariamente solucionan todos sus problemas, pero consiguen cambiar por un momento la forma en la que está viviendo ese día. A veces necesitamos que algo externo nos saque de un lugar en el que estamos demasiado acostumbrados a quedarnos.
Ahí puedo relacionarlo con “Ama de Mi Sol”, “Lucía” y “MmmM”, porque en distintas partes del álbum aparecen los vínculos, el afecto y la presencia de otras personas como elementos capaces de modificar nuestra experiencia. El disco, de hecho, está construido también alrededor de colaboraciones con artistas como Trueno, Soledad, Paula Prieto y AKRIILA.
También me parece importante “Recordé”: mientras Kohan habla de la sorpresa de aquello que aparece sin que lo estemos esperando, Milo trabaja mucho con aquello que vuelve desde el pasado. Son dos movimientos diferentes, pero que terminan encontrándose: algo puede llegar de repente, pero también puede hacernos recordar algo que creíamos perdido.
Conclusión
Por eso, para mí, el problema no está en querer certezas ni tampoco en buscar sorpresas todo el tiempo. Está en creer que tenemos que elegir solamente una de las dos. Podemos mirar hacia adelante y tratar de evitar ciertas piedras, pero también tenemos que aceptar que no podemos conocer todo el camino. Y quizás eso sea parte de lo que plantea el propio título de Milo: La Vida Era Más Corta. Si el tiempo realmente se nos escapa tan rápido, vivir intentando descubrir de antemano cada respuesta puede terminar siendo otra forma de no vivir.
La sorpresa, entonces, no es solamente algo que rompe la rutina. También puede ser una forma de recordar que todavía hay cosas que no conocemos de nosotros mismos.

