Hola, soy Jose y yo decidí comenzar este texto planteando la siguiente pregunta:
¿La lectura nos permite descubrir algo inesperado o, cuando leemos, solamente buscamos confirmar aquello que ya pensamos?
Me gusta pensar que la lectura muchas veces empieza antes de abrir un libro. Para mi, la lectura es pensada como un viaje, y como todo viaje lo disfrutamos dos veces, cuando estamos eligiendo nuestra próxima lectura y cundo la leemos. Cuando elegimos una historia, ya tenemos ciertas expectativas sobre lo que vamos a encontrar, ideas y distintas opiniones sobre lo que vamos a leer. Podemos conocer el género, haber visto una película basada en el libro, haber leído una reseña o simplemente tener una idea de cómo debería ser. Sin embargo, leer también significa enfrentarnos a algo que no podemos controlar completamente: la posibilidad de sorprendernos.
Creo que una de las cosas más interesantes de la lectura es justamente cuando ocurre algo que no esperábamos. Un libro puede llevarnos por un camino que creemos conocer y, de repente, cambiar nuestra manera de entender a un personaje, una situación o incluso una idea que teníamos sobre nosotros mismos. En ese sentido, la sorpresa no solamente está relacionada con un giro inesperado de la trama, sino también con descubrir algo que no sabíamos que pensábamos, los libros nos ayudan a descubrir cosas sobre nosotros mismos.
La sorpresa ocurre cuando el espectador comprende de pronto algo desde una perspectiva más profunda y vuelve desde allí hacia lo real.
Esto se puede relacionar con la propuesta de Alexander Kluge, quien utiliza formas que rompen con las expectativas habituales del espectador o del lector. Su obra busca generar nuevas asociaciones y maneras de comprender aquello que estamos leyendo o viendo.
En mi caso, muchas veces me pasó que empecé un libro creyendo que iba a encontrar una historia determinada y terminé encontrando algo completamente diferente. Por ejemplo, al leer Harry Potter, al principio esperaba simplemente una historia de fantasía sobre un chico que iba a una escuela de magia. Sin embargo, a medida que avanzaba la lectura, aparecieron temas como la amistad, la pérdida, el miedo, las decisiones y la importancia de elegir quién queremos ser. Lo que esperaba encontrar era una aventura, pero terminé encontrando una historia que también podía relacionarse con mi propia vida.
La sorpresa aparece cuando un acontecimiento cambia el rumbo esperado de una historia.
Por eso creo que leer no consiste solamente en buscar aquello que ya esperamos encontrar. Si fuera así, todos los libros que leemos confirmarían nuestras ideas y nunca nos obligarían a cuestionarlas. La verdadera sorpresa aparece cuando un texto logra desviarnos de ese camino conocido.
La última vez que algo me sorprendió genuinamente fue precisamente cuando descubrí que una historia que creía conocer podía significar algo completamente distinto al volver a leerla. Eso demuestra que la sorpresa también depende del momento en el que leemos: nosotros cambiamos y, por lo tanto, también cambia aquello que encontramos en los libros.
Yo considero que la lectura funciona como un espacio de sorpresa cuando estamos dispuestos a dejarnos llevar por aquello que el texto propone. Leer no debería ser solamente encontrar respuestas que ya conocemos, sino también encontrar preguntas nuevas. Quizás ahí está una de las razones por las que seguimos leyendo: porque nunca podemos estar completamente seguros de qué vamos a encontrar en la próxima página.
